Historia de Teverga, Asturias

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Etapa Neolítica

El suelo de Teverga estuvo habitado ya en época de los primeros metalúrgicos. De entonces son las estructuras tumulares en Cueiro, Santa Cristina, Sobia y el Cordal de La Mesa. También las pinturas halladas en los Abrigos del Fresnedo, se trata de un conjunto de pinturas rupestres localizadas en varios refugios naturales de la montaña caliza que domina esa localidad. La importancia de los mismos supera el ámbito de lo regional y se debe al conjunto de más de 50 figuras esquemáticas que los decoran: cabras,  imágenes antropomorfas, representaciones zoomorfas, figuras geometrizantes, puntos, etc., fechables entre la Edad del Bronce y principios de la del Hierro. Debido al desgaste de la propia pintura, son muy difíciles de ver y más todavía de interpretar. Se descubrieron en 1968 y se declararon posteriormente Bien de Interés Cultural, las numerosas imágenes pictóricas -más de medio centenar- constituyen una de las más ricas estaciones rupestres del arte esquemático en el noroeste peninsular.

En la etapa transitoria entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro se descubren los  asentamientos castreños de El Carrillón de los Moros, La Cogollina, La Cogolla, La Garba, El Pico la Peña y El Castillo de Trescuro, de datación incierta, aunque bien pudieron llegar a la etapa de la romanización, siendo tal vez alguno de ellos fruto de ese proceso y teniendo en cuenta el emplazamiento de estos restos arqueológicos.

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Edad Antigua

A juzgar por los topónimos que subsisten se puede asegurar que el concejo estuvo dominado por los romanos a finales del S. I a.C. El vestigio que corrobora dicha dominación es el conocido como Calzada Romana Camín de la Mesa, camino que cruza el territorio de Teverga de sur a norte por la franja más occidental (parte de Torrestío, provincia de León, sube al Puerto de La Mesa, sigue por el cordal del mismo nombre, entre Somiedo y Teverga, a través de La Magdalena, Xuego la Bola, Piedrajueves, San Lorenzo y Cuerio, para internarse en el concejo de Grado y seguir hasta Gijón).

También fueron encontradas varias monedas romanas que tenían acuñadas la imagen del emperador Augusto. Aún se conservan topónimos tan explícitos como Piedraxueves (piedra dedicada a Júpiter) y algún pequeño tramo del empedrado de la calzada, muy utilizada en tiempos posteriores.

La vía de la Mesa fue empleada por las razias musulmanas contra la región. Y también hay constancia de que, en su huida, después de la batalla de Covadonga, los árabes salieron de Asturias por la calzada romana.

Época Medieval

Los siglos  del X al XIII,  hacen referencia a la donación a la iglesia de Oviedo de varias tierras y edificaciones de Teverga, la efectuada por la Condesa de Aldanza que cedió el monasterio de San Pedro de Teverga, o la donación de la villa de Entralgo por parte de Flámula Jiménez.

Teberga, territorio Tebriga o valle tebricense, en los siglos XI y XII. Destacan entre los documentos de la época el llamado privilegio, otorgado por Bermudo III a Vellito Aurioles, un vasallo del conde Pelayo Froilaz, en el 1033. La carta de concedida en favor de un linaje se blandió cual privilegio de hidalguía con un contenido territorial. En 1163 se produce la incorporación del realengo de Páramo al dominio de Santa María de Lapedo por concesión de Fernando II. Sin embargo, la donación otorgada por el mismo monarca en favor de la Iglesia de Oviedo sólo ocho años más tarde incluye el realengo de toda Teverga. A pesar de todo, el territorio de Páramo de La Focella seguirá manteniendo una personalidad diferenciada respecto a las tierras más bajas del valle.

En el siglo X aparecen noticias escritas; hace el rey Fruela, hijo de Alfonso III y Jimena, donación: in Tebrica ecclesias prenominatas Sancte Maríe de Carregia, Sancti Felicis? ab omnia integritate cum suis adiacentis.

Durante años sucesivos estas donaciones se reiteran, resultando el territorio de Teverga señorío del Obispado de Oviedo, La Catedral de Oviedo y la Colegiata de San Pedro, que desde la segunda mitad del siglo XII se hicieron con un poderoso capital territorial.

Dicho proceso culminó con la caída del territorio de Teverga en manos de los obispos ovetenses. Fue la lógica consecuencia de las donaciones hechas por los distintos soberanos a la Mitra de Oviedo, entre las que destacan la concesión a la misma por parte de los reyes Fernando II y doña Urraca, en 1171, de toda Teverga, es decir, de cuantas pertenencias tenían en dicho territorio; la entrega completa de la Colegiata de San Pedro, tras ceder su parte, a principios del XIII, Alfonso IX, monarca que dio también el pueblo de Taja; el otro gran centro eclesiástico de Teverga, Santa María de Villanueva, se incorpora por esas mismas fechas. Por fin, el 23 de diciembre de 1378, el monarca Enrique II, a través de un albalá (carta o cédula real) ordena a su hijo bastardo, el conde don Alfonso, que no pida pecho ni tributo alguno al concejo de Teverga ya que es pertenencia de la Iglesia ovetense. De este modo, Teverga se convirtió en un señorío del obispo de Oviedo y de su Cabildo, cuya administración y gobierno confió el prelado en encomienda a los miembros de la poderosa familia de los Bernaldo de Quirós; además, uno de ellos, Gonzalo Bernaldo de Quirós, recibió de Enrique II en 1372 el señorío de Valdecarzana, que en 1378 camina ya con paso propio.

Al amparo de la bula de Gregorio XIII, en 1579, el rey Felipe II libera a Teverga de la dependencia episcopal y lo incorpora a la Corona. Pese a ello, el concejo, que entonces sólo abarcaba los valles de Santibáñez o Santianes y Valdesampedro, hubo de sufrir los intentos expansionistas de la todopoderosa familia de los Miranda, propietaria del valle de Carzana o Valdecarzana, señorío que fue elevado a marquesado en 1672 por Carlos II, haciendo posible que sus miembros ejercieran un riguroso control político y económico sobre Teverga hasta el XVIII, centuria en la que se asiste a la inexorable pérdida de influencia de dicha casa. Esta casa desapareció en 1834 por falta de descendencia sucesoria, incorporándose al condado de Santa Coloma.

Igualmente en Val de San Pedro se mantuvo independiente hasta 1827, el llamado territorio de El Privilegio (Páramo, Villa de Sub y la Focella). La unificación del concejo se consigue en 1827 con la incorporación al mismo de los cotos independientes, entre ellos el Páramo de La Focella, que por privilegio de Bermudo III en el año 1033, gozó de completa independencia, formando un concejo, con ayuntamiento, cárcel y escudo, integrado por los núcleos de Páramo, Focella y Villa de Sub, y conocido como del Real Privilegio por estar exento de ciertos tributos. Pero unos años antes de que se produjera dicha unidad los teverganos hubieron de padecer la guerra de la Independencia, durante la cual se enfrentaron al invasor francés, manteniéndose fieles a las directrices dadas por la Junta Superior de Asturias, la cual, ante el acoso enemigo, sufrió un constante peregrinar que la llevó a las localidades de Villamayor en 1809 y a La Plaza en 1810. Es de destacar también la participación en las guerras carlistas.

Época Contemporanea

A finales del siglo XV, Carlos V, concede autorización para celebrar mercado semanal en La Plaza. En este lugar se reunió la Junta del Principado (1810), durante la invasión francesa, antes lo hizo en Villamayor. La capital efectiva de Teverga es San Martín, a pocos metros, ostenta el título de Villa, otorgado en 1922.

Los sucesos bélicos de los años treinta tuvieron en Teverga importancia únicamente local. Durante la Revolución de Octubre del 34 se produjo la toma del cuartel de la guardia civil. Un atentado de la ultraderecha, previo al alzamiento del 18 de julio, la instalación de un frente en la zona del Alto Ventana entre agosto de 1936 y octubre de 1937, y la caída de Teverga en esa última fecha, como el resto del área central asturiana, siendo ocupada por las tropas provenientes de Lugo, son los episodios más destacados de la guerra civil.

Teverga tuvo gran relación con la minería, la primera concesión data de 1876, pero no es hasta 1900 cuando se consolida un verdadero proyecto, con la Sociedad Minas de Teverga, se presenta un proyecto serio de explotación de los recursos hulleros y férricos del municipio. Esto supone el cambio de las tradicionales costumbres campesinas por el laboreo de las minas. Para el transporte del mineral de los yacimientos de Teverga se construye, en 1902, el ferrocarril desde Entrago hasta Caranga para unirlo al que discurría desde Trubia hasta Quirós (actual Senda del Oso). A mediados del siglo XX ya está plenamente consolidada la actividad minera en Teverga, que se convierte en el principal complejo minero de la comarca de Trubia, con 50 explotaciones esparcidas por la gran mayoría de sus parroquias. La compañía Sociedad Minas de Teverga es sustituida en la dirección de aquéllas por Hullasa, empresa que nace en 1944 y cierra en 1992, ante la crisis generalizada de la minería asturiana. El profundo declive se intenta paliar con la vuelta a las actividades agrarias, sobre todo ganaderas, y con la novedosa apertura al sector turístico y de actividades del ocio en general.

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Espero que este artículo te ayude a conocer un poco más la historia uno de los lugares más bellos de Asturias, Teverga. Anímate a venir a nuestro alojamiento rural en Teverga. 

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