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Cómo encender fuego en chimenea de leña

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Cuando tienes una chimenea para calentar tu casa, además de ahorrar dinero ofreces un ambiente relajante y romántico a tu hogar. Saber cómo hacer un buen fuego en una chimenea no es muy difícil, tan sólo tienes que seguir con seguridad unos puntos claves. Por ello, queremos ofrecerte algunos consejos y recomendaciones indispensables para encender una chimenea de leña.

Cómo encender chimenea de leña Asturias

A veces encender el fuego puede ser difícil, pero no te desanimes, sigue estos consejos y verás cómo lo consigues con facilidad. Hay muchas formas de encender el fuego, pero esta es una de esas formas que hacen el proceso más fácil.

Necesitarás:

  • Un par de leños grandes.
  • Entre 5 y 10 trozos pequeños de astillas o leña menuda o piñas.
  • Varias hojas de papel . Aún mejor si se utiliza algún pequeño material ecológico pretratado para encender. Hay que tener en cuenta que el encendido con papel de periódico es especialmente contaminante y contribuye a la formación de hollín en la chimenea, aún así mejor de periódico que revistas o papel de color, es más ecológico.
  • Pastillas de encendido.
  • Cerillas o mechero.

Paso 1. Lo más importante, vuestra seguridad.

Lo primero que has de tener en cuenta antes de encender un buen fuego en la chimenea de leña es asegurarte de que no hay objetos que puedan quemarse cerca, tendrás que apartar cualquier objeto que pueda prenderse.

Paso 2. Empezar una base con combustible de fácil encendido.

Has de preparar una base con combustible de fácil encendido. Puedes poner un poco de periódico, ramas delgadas, hojas secas, un par de pastillas de encendidos… Un truco muy útil, enciende muy bien las piñas si pones 2 o 3 y en sus huecos metes trocitos de pastillas de encendido.

Paso 3. Enciende el fuego y no lo descuides.

Ahora ya tienes preparada la base para encender la chimenea, coge una cerilla o un mechero, enciende el fuego y cierra la puerta. Este paso es el más delicado, es muy importante estar atento y no descuidar el fuego para que no se apague. Para facilitar que el fuego realmente prenda, puedes poner la llama en distintas partes. Si ves que se está apagando añade alguna ramita más.

Algunas chimeneas necesitan más tiempo que otras para crear un buen tiro, especialmente las de ladrillo. Si el tiro no es suficiente, puede ser buena idea abrir la puerta de la estufa ligeramente hasta que la estufa está caliente.

Si, después de todo, hemos calculado mal el tamaño del tronco, o hemos errado en su colocación, y el fuego se extingue, aún podemos aprovechar las brasas y comenzar de nuevo. No es raro que tengan que realizarse varios intentos.

Paso 4. Vigila el flujo del aire.

Recuerde que el flujo de aire es lo más importante, recomendamos una distancia de 1 cm entre pieza y pieza de leña, es la medida ideal. La leña menuda no ha de ser gruesa, pequeños troncos o astillas de entre dos y cuatro centímetros de grosor es lo ideal.

Paso 5. Añadir troncos más gordos.

Una vez veas que ya está encendida es hora de añadir troncos más gordos para que empiecen a prenderse antes de que se consuman las ramitas y se apague la chimenea. Para encender el tronco, hay que acercarle una llama de forma continua durante un tiempo hasta que el tronco arda por sí mismo. En este paso aún tendremos que estar atentos, y no descuidar el fuego metiendo de vez en cuando algunas ramitas. Será necesario que quede espacio entre los troncos, para que el fuego respire y disponga del oxígeno necesario para quemar, puedes colocar los troncos en forma “piramidal” para que así entre aire y prenda más fácilmente.

Si pasado un tiempo, el tronco gordo todavía no ha prendido, podemos olvidarnos de momento de él, para evitar que se apague hemos de aprovechar este fuego para quemar algún tronco de tamaño mediano. Una vez este tronco haya prendido, el tronco grueso arderá con toda seguridad. Mientras al estar dentro de la chimenea va tomando temperatura para así prender más fácilmente. A partir de este momento, el tronco nos dará su calor, con sólo estar atentos a unos cuantos detalles. Es muy importante la colocación del tronco, ya que su llama nos tiene que dar calor, por una parte, y tiene que ser fuente, además, de la propia combustión; por esta razón, es importante darle un pequeño giro cuando una parte del tronco se haya consumido.

Paso 6. Utiliza el fuelle.

Podemos ayudarnos de un fuelle, es muy útil para avivar el fuego. Un fuelle es un instrumento que se utiliza para dar aire al fuego y avivar así las llamas, consiguiendo así que prendan los troncos más grandes y no se apague la llama. Si tienes una chimenea con puerta, has de comprobar que los respiraderos estén abiertos.

Paso 7. Cuidar que no se apague añadiendo de vez en cuando más troncos.

Una vez que la llama esté bien prendida, deberás ir añadiendo troncos más grandes e irla recargando según observemos que hace falta. Si sigue estas indicaciones y enciendes el fuego con un par de troncos gruesos, la primera carga de leña durará una hora. Cuando se haya convertido en brasas, puedes abrir la puerta y añadir más leña. Recomendamos dejar la puerta entreabierta unos segundos antes de abrirla por completo.

Notas importantes:

  • Si se deseas encender la chimenea y tener un fuego confortable y duradero, es mejor poner, una vez prendida la chimenea, un tronco grueso. Las ramas más delgadas nos proporcionarán la llama mucho antes, pero también se extinguirá rápidamente, por lo que continuamente habrá que estar reponiendo el combustible.
  • Es importante que los troncos estén secos;  si están verdes desprenderán mucho humo, estará constantemente chisporroteando, y sólo será origen de molestias innecesarias.
  • Con la ayuda de los utensilios de chimenea apropiados, podrás dar la vuelta y recolocar la madera como te sea necesario.
  • Ten cuidado con los niños, que no se acerquen al fuego si tu no estas presente.
  • Otro punto muy importante para conseguir una llama con alegría, es que pueda entrar el aire: el fuego ha de estar oxigenado. Si le acercamos muchos troncos, sólo conseguiremos ahogar el fuego, y se extinguirá sin poder evitarlo.
  • Si te vas a dormir y el fuego sigue encendido, no te olvides de poner un protector o asegurarte de que no hay ninguna alfombra, silla o cualquier objeto inflamable cerca del fuego.
  • Es habitual, que cuando uno enciende una chimenea, se vea rodeado de gente dando sus propios consejos. Aunque éstos siempre son bienvenidos, un buen fuego suele ser cosa de uno solo.

Ahora ya podemos difrutar del placer que nos otorga el calor de la chimenea en el hogar.

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